Hace meses el gobierno repetía constantemente que España no es Grecia. Ahora toca decir que España no es Irlanda. Es posible que dentro de unas semanas la musiquita suene a España no es Portugal.
Siempre que lo dicen es con la intención de recordarnos que somos mejores, más grandes, mayor potencia. En definitiva, que no nos va a pasar lo que a ellos. Que no vamos a ser intervenidos. Al parecer debemos estar orgullosos de esa capacidad de autogobierno que tiene España y de no necesitar ser controlados por los organismos supra nacionales.
Supongo que piensan que eso es bueno y por eso insisten. Pero cada vez hay más economistas tanto en España como en la UE que creen que para que la moneda única sea una moneda fuerte y que la Unión Europea tenga peso en el contexto internacional es necesario que tenga un solo gobierno económico y una sola autoridad política. Es necesario que las políticas económicas estén coordinadas desde Bruselas. No solo los tipos de interés, sino todo: pensiones, impuestos, legislación laboral, etc.
Algunos sugieren que los presupuestos generales de cada uno de los estados miembros deben estar coordinados y supervisados por autoridades comunitarias. La única forma de funcionar será crear un super Ministerio de Economía de toda la Unión Europea y unos Presupuestos Generales Comunitarios. pero para eso cada país debe ceder parte de su soberanía y muchos no están dispuestos. Si eso ocurriera muchos acabarían diciendo "España no es España".
Miguel Ángel Sánchez tiene como objetivo profesional mejorar la eficiencia en el trabajo de aquellos con los que colabora.
Como formador imparte cursos orientados a futuros administrativos o directivos para que sepan desarrollar su carrera como un servicio al resto de la organización, aportando información adecuada y oportunamente.
Como asesor a empresas, aporto los conocimientos y herramientas que necesitan los administrativos y ayudo a los socios-directivos a analizar la información que genera el departamento de administración-contabilidad con la que adquieren un mejor conocimiento de su empresa y pueden tomar mejores decisiones.
jueves, 25 de noviembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
¡No con mi dinero!
Se está convirtiendo en la frase de moda. Cuando vemos que los "administradores de la cosa publica", es decir, los políticos hacen algo que nosotros nunca haríamos inmediatamente gritamos ¡no con mi dinero! Y es que cada vez somo más conscientes de nuestra condición de contribuyente.
Hace unos años nos veíamos básicamente como ciudadanos objeto de derechos. Parece que los políticos nos respetan en cuanto a nuestra condición de votantes hasta el punto de que se oye eso de que "si no votas, no tienes derecho a quejarte". Pero cada vez somos más los que tenemos claro que no es la participación en las elecciones lo que nos otorga derechos en esta sociedad. El simple hecho de vivir es España me da derecho a opinar sobre la actividad de los políticos.
No solo eso, como ciudadano pago mis impuestos. Es decir, aporto parte de MI dinero que al unirse al que aportan el resto de contribuyentes se convierte en NUESTRO dinero. Y es muy importante que todos tengamos claro eso. Ningún político debe decir que el dinero público no es de nadie. Al contrario, es de todos y hay que tratarlo con el respeto que todos nos merecemos.
Vuelvo al tema principal: ¿qué es lo que no se debe hacer con MI dinero en una democracia como la nuestra? Los primeros que utilizaron este eslogan fueron los antirreligiosos y laicistas beligerantes. Desde luego la Constitución española (uno de los Cimientos Sólidos en los que se basa nuestra sociedad) les daba la razón: con el dinero de todos no se puede financiar la religión de algunos. Aunque esos "algunos" sean más del noventa por ciento de los españoles. Y así los cristianos hemos tenido que ponernos las pilas para financiar nuestras actividades. La Iglesia Católica es una fundación como otras muchas y tiene el mismo tratamiento fiscal que cualquier otra fundación. Estamos de acuerdo: al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Pero somos muchos los que creemos que con el dinero de todos no se debe financiar el sindicato de algunos. Ni la asociación de empresarios, partidos políticos, Cámaras de Comercio, etc...que solo benefician a unos pocos. Este tipo de organizaciones son necesarias, pero siempre y cuando hagan un servicio a la sociedad. ¿Realmente están los sindicatos ayudando a los trabajadores o a los que buscan trabajo? ¿son tan útiles las Cámaras de Comercio como para que sus cuotas sean obligatorias para todas las empresas? ¿Sirven los partidos políticos a la sociedad, o es más bien al contrario?
Sería interesante dejar varias casillas en la declaración de la renta para que cada contribuyente indique si quiere dejar su 0,7% a la iglesia, el sindicato, el partido o la Cámara. Me temo que no lo harán por que sería la Iglesia la que cuente con mayores apoyos. Al fin y al cabo, es la única institución que devuelve a la sociedad más de lo que recibe.
Pero como al parecer ahora asesinar niños antes de su nacimiento es un "derecho" (vuelvo a la Constitución española y sigo viendo que no encaja), utilizan dinero de la Junta de Andalucía (recuerdo que se trata de MI dinero) y del Ayuntamiento de Sevilla para financiar un congreso mundial de la industria del aborto. Y esto me lleva a gritar con todas mis fuerzas:
¡¡NO CON MI DINERO!!
Hace unos años nos veíamos básicamente como ciudadanos objeto de derechos. Parece que los políticos nos respetan en cuanto a nuestra condición de votantes hasta el punto de que se oye eso de que "si no votas, no tienes derecho a quejarte". Pero cada vez somos más los que tenemos claro que no es la participación en las elecciones lo que nos otorga derechos en esta sociedad. El simple hecho de vivir es España me da derecho a opinar sobre la actividad de los políticos.
No solo eso, como ciudadano pago mis impuestos. Es decir, aporto parte de MI dinero que al unirse al que aportan el resto de contribuyentes se convierte en NUESTRO dinero. Y es muy importante que todos tengamos claro eso. Ningún político debe decir que el dinero público no es de nadie. Al contrario, es de todos y hay que tratarlo con el respeto que todos nos merecemos.
Vuelvo al tema principal: ¿qué es lo que no se debe hacer con MI dinero en una democracia como la nuestra? Los primeros que utilizaron este eslogan fueron los antirreligiosos y laicistas beligerantes. Desde luego la Constitución española (uno de los Cimientos Sólidos en los que se basa nuestra sociedad) les daba la razón: con el dinero de todos no se puede financiar la religión de algunos. Aunque esos "algunos" sean más del noventa por ciento de los españoles. Y así los cristianos hemos tenido que ponernos las pilas para financiar nuestras actividades. La Iglesia Católica es una fundación como otras muchas y tiene el mismo tratamiento fiscal que cualquier otra fundación. Estamos de acuerdo: al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
Pero somos muchos los que creemos que con el dinero de todos no se debe financiar el sindicato de algunos. Ni la asociación de empresarios, partidos políticos, Cámaras de Comercio, etc...que solo benefician a unos pocos. Este tipo de organizaciones son necesarias, pero siempre y cuando hagan un servicio a la sociedad. ¿Realmente están los sindicatos ayudando a los trabajadores o a los que buscan trabajo? ¿son tan útiles las Cámaras de Comercio como para que sus cuotas sean obligatorias para todas las empresas? ¿Sirven los partidos políticos a la sociedad, o es más bien al contrario?
Sería interesante dejar varias casillas en la declaración de la renta para que cada contribuyente indique si quiere dejar su 0,7% a la iglesia, el sindicato, el partido o la Cámara. Me temo que no lo harán por que sería la Iglesia la que cuente con mayores apoyos. Al fin y al cabo, es la única institución que devuelve a la sociedad más de lo que recibe.
Pero como al parecer ahora asesinar niños antes de su nacimiento es un "derecho" (vuelvo a la Constitución española y sigo viendo que no encaja), utilizan dinero de la Junta de Andalucía (recuerdo que se trata de MI dinero) y del Ayuntamiento de Sevilla para financiar un congreso mundial de la industria del aborto. Y esto me lleva a gritar con todas mis fuerzas:
¡¡NO CON MI DINERO!!
martes, 26 de octubre de 2010
Centros de Formación
Siempre he considerado que para ganar dinero con la formación profesional ocupacional había que trabajar duro: estudiar constantemente, adquirir soltura con distintas aplicaciones informáticas, preparar ejercicios prácticos atractivos, esforzarse por personalizar las clases al nivel de los alumnos. Hay que entender mucho de la materia a impartir y de cómo impartirla.
Eso yo, que soy formador. Pero las empresas que gestionan estos cursos, además tienen que adecuar instalaciones, pasar controles de calidad, inspecciones, controlar toda la documentación que la inevitable burocracia conlleva. En fin, hay que trabajar mucho para mantenerse en el mercado.
Pero según parece hay otra forma de ganar dinero en este mundo. Los requisitos "presuntamente" son estar casada con el número dos del PSOE de Andalucía, Rafael Velasco, y poco más. Pues es posible montar un centro de formación en 2006, llevarlo a perdidas de cerca de 60.000 euros en 2007 y después, entre 2008 y 2009 conseguir 720.000 euros en subvenciones por "presuntamente" impartir cerca de veinte cursos en ese tiempo.
Si es cierto que esos cursos no se han impartido y todo es una farsa, el dinero debe ser devuelto inmediatamente, pero a algunos el daño ya nos lo han hecho. Los cursos que se asignaron a esa empresa (aulacinco, se llama) ya no los va a impartir otra. Con lo que algún formador (posiblemente yo) no va a ser contratado y algunos alumnos no han recibido la formación a la que tenían derecho (recuerdo que les pueden quitar el subsidio si no asisten a los cursos).
Si algo bueno puedo decir de mi paisano Rafael Velasco es que hace unas horas ha pasado a la historia como el primer socialista que dimite desde hace.... bueno, por lo menos desde el inicio de la democracia en España.
Eso yo, que soy formador. Pero las empresas que gestionan estos cursos, además tienen que adecuar instalaciones, pasar controles de calidad, inspecciones, controlar toda la documentación que la inevitable burocracia conlleva. En fin, hay que trabajar mucho para mantenerse en el mercado.
Pero según parece hay otra forma de ganar dinero en este mundo. Los requisitos "presuntamente" son estar casada con el número dos del PSOE de Andalucía, Rafael Velasco, y poco más. Pues es posible montar un centro de formación en 2006, llevarlo a perdidas de cerca de 60.000 euros en 2007 y después, entre 2008 y 2009 conseguir 720.000 euros en subvenciones por "presuntamente" impartir cerca de veinte cursos en ese tiempo.
Si es cierto que esos cursos no se han impartido y todo es una farsa, el dinero debe ser devuelto inmediatamente, pero a algunos el daño ya nos lo han hecho. Los cursos que se asignaron a esa empresa (aulacinco, se llama) ya no los va a impartir otra. Con lo que algún formador (posiblemente yo) no va a ser contratado y algunos alumnos no han recibido la formación a la que tenían derecho (recuerdo que les pueden quitar el subsidio si no asisten a los cursos).
Si algo bueno puedo decir de mi paisano Rafael Velasco es que hace unas horas ha pasado a la historia como el primer socialista que dimite desde hace.... bueno, por lo menos desde el inicio de la democracia en España.
miércoles, 13 de octubre de 2010
¿quieres saber cual es mi sexo?
Los que me conocen dirán que ya saben cual es mi sexo. Mi madre, que es mujer, me parió y lo sabe perfectamente. También lo sabe mi esposa, que por cierto también es mujer. Desde que nací fui identificado y registrado como varón, hombre o masculino. Creo necesario aclarar que considero estos términos como sinónimos.
Nadie me preguntó si quería ser hombre y tampoco se lo preguntaron a mis padres. Simplemente nací, y los que estaban en la sala de parto confirmaron el hecho. No hubo discusión ni debate, no opinión ni encuesta. Se limitaron a ver lo que tengo entre las piernas y ya está. Así de simple. Tan simple como en los últimos millones de años.
Pero ahora resulta que organismos internacionales que se suponen que están para cosas serias (la ONU principalmente) y ONGs respetables (Amnistía Internacional entre otras) junto con decenas de fundaciones y gobiernos de muchos países del mundo quieren cambiar esto.
En primer lugar, dicen que ya no tengo sexo, sino género. Parece que es más moderno y "liberal". La cuestión para estas personas tan serias que dedican tanto tiempo y dinero a cuestiones tan serias es que yo puedo elegir. YO PUEDO ELEGIR. Lo primero que pensé es que aquí alguien ha perdido la cabeza.
Después, descubro que tengo que elegir entre cinco opciones. Si, ya no hay solamente hombre y mujer. Ahora mis opciones son hombre heterosexual, hombre homosexual, mujer heterosexual, mujer homosexual y bisexual. Al principio pensé que se trababa de un par de locos con ganas de tener su minuto de gloria, pero esto se está extendiendo y cada vez caben más posiblidades. Ya he oído sobre otra opción que es la de hombre que le gustan los animales, pero no como a Félix Rodriguez de la Fuente, sino más.
Lo visten como no discriminación a los homosexuales, como libertad de expresión y otros aspectos que en occidente están más que garantizados.
Pero van en serio y están bien organizados y sus objetivos finales son una autentica revolución social. Para conseguir la libertad y la felicidad plena que buscan tiene que conseguir:
* el fin de la institución familiar tal y como la conocemos. Al parecer el matrimonio y los hijos oprimen la libertad de la mujer e impiden desarrollar nuevas experiencias sexuales.
* el fin de la religión que solo contempla el sexo como expresión de AMOR dentro del matrimonio.
* el fin de la religión, pero esta vez por que pone a Dios por encima del hombre. Si creemos que Dios nos hace hombre o mujer y además que somos hechos "a imagen de Dios" no nos atreveremos a ser libres.
* el fin de los padres como principales educadores de sus hijos. Debe ser el Estado y no los padres los que animen a sus hijos a disfrutar del sexo. Los padres no entienden de esto.
La sociedad que consiga esto, y occidente va camino de lograrlo, no la conocerá "ni la madre que la parió". Y eso que esta expresión perderá todo su significado.
Yo por mi parte, no pienso quedarme cruzado de brazos. Quiero que todos sepan, familiares y amigos, conocidos y desconocidos, que nací hombre y que vivo y moriré como hombre. Que no lo he elegido, sino que así lo quiso Dios. Que disfruto del sexo con mi mujer por que la amo. Que si tuviera sexo sin amor, tal vez habría placer, pero estoy seguro de que no sería feliz. Quiero que sepa el Estado y las autoridades educativas que mis hijos son mios, los educo conforme a mis creencias por que tengo todo el derecho del mundo (y la constitución española me ampara) y que no pienso consentir que se confunda la corrupción de menores (que sigue siendo delito en España) con la educación obligatoria.
Nadie me preguntó si quería ser hombre y tampoco se lo preguntaron a mis padres. Simplemente nací, y los que estaban en la sala de parto confirmaron el hecho. No hubo discusión ni debate, no opinión ni encuesta. Se limitaron a ver lo que tengo entre las piernas y ya está. Así de simple. Tan simple como en los últimos millones de años.
Pero ahora resulta que organismos internacionales que se suponen que están para cosas serias (la ONU principalmente) y ONGs respetables (Amnistía Internacional entre otras) junto con decenas de fundaciones y gobiernos de muchos países del mundo quieren cambiar esto.
En primer lugar, dicen que ya no tengo sexo, sino género. Parece que es más moderno y "liberal". La cuestión para estas personas tan serias que dedican tanto tiempo y dinero a cuestiones tan serias es que yo puedo elegir. YO PUEDO ELEGIR. Lo primero que pensé es que aquí alguien ha perdido la cabeza.
Después, descubro que tengo que elegir entre cinco opciones. Si, ya no hay solamente hombre y mujer. Ahora mis opciones son hombre heterosexual, hombre homosexual, mujer heterosexual, mujer homosexual y bisexual. Al principio pensé que se trababa de un par de locos con ganas de tener su minuto de gloria, pero esto se está extendiendo y cada vez caben más posiblidades. Ya he oído sobre otra opción que es la de hombre que le gustan los animales, pero no como a Félix Rodriguez de la Fuente, sino más.
Lo visten como no discriminación a los homosexuales, como libertad de expresión y otros aspectos que en occidente están más que garantizados.
Pero van en serio y están bien organizados y sus objetivos finales son una autentica revolución social. Para conseguir la libertad y la felicidad plena que buscan tiene que conseguir:
* el fin de la institución familiar tal y como la conocemos. Al parecer el matrimonio y los hijos oprimen la libertad de la mujer e impiden desarrollar nuevas experiencias sexuales.
* el fin de la religión que solo contempla el sexo como expresión de AMOR dentro del matrimonio.
* el fin de la religión, pero esta vez por que pone a Dios por encima del hombre. Si creemos que Dios nos hace hombre o mujer y además que somos hechos "a imagen de Dios" no nos atreveremos a ser libres.
* el fin de los padres como principales educadores de sus hijos. Debe ser el Estado y no los padres los que animen a sus hijos a disfrutar del sexo. Los padres no entienden de esto.
La sociedad que consiga esto, y occidente va camino de lograrlo, no la conocerá "ni la madre que la parió". Y eso que esta expresión perderá todo su significado.
Yo por mi parte, no pienso quedarme cruzado de brazos. Quiero que todos sepan, familiares y amigos, conocidos y desconocidos, que nací hombre y que vivo y moriré como hombre. Que no lo he elegido, sino que así lo quiso Dios. Que disfruto del sexo con mi mujer por que la amo. Que si tuviera sexo sin amor, tal vez habría placer, pero estoy seguro de que no sería feliz. Quiero que sepa el Estado y las autoridades educativas que mis hijos son mios, los educo conforme a mis creencias por que tengo todo el derecho del mundo (y la constitución española me ampara) y que no pienso consentir que se confunda la corrupción de menores (que sigue siendo delito en España) con la educación obligatoria.
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