Miguel Ángel Sánchez tiene como objetivo profesional mejorar la eficiencia en el trabajo de aquellos con los que colabora.
Como formador imparte cursos orientados a futuros administrativos o directivos para que sepan desarrollar su carrera como un servicio al resto de la organización, aportando información adecuada y oportunamente.
Como asesor a empresas, aporto los conocimientos y herramientas que necesitan los administrativos y ayudo a los socios-directivos a analizar la información que genera el departamento de administración-contabilidad con la que adquieren un mejor conocimiento de su empresa y pueden tomar mejores decisiones.
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martes, 17 de noviembre de 2015

Rebelión en la granja: 70 años después

En el XVII Congreso Católicos y Vida Pública, celebrado hace unos días, hemos debatido sobre la necesidad de construir la democracia. La responsabilidad de los medios de comunicación y de la ciudadanía con el bien común. Hemos destacado los logros conseguidos durante la transición y la prosperidad que tenemos gracias a nuestra constitución. Pero también hemos discutido sobre las amenazas actuales, principalmente las que vienen de los populismos emergentes.

Mi aportación al debate consiste en un repaso a la novela que George Orwell publicó en 1945 titulada "Rebelión en la Granja", en la que los animales se organizan ellos solos basados en la idea de que "todos los animales son iguales". A pesar de que se escribió como una crítica a la sociedad totalitaria de la URSS de Stalin y Lenin, su mensaje es universal y válido para nuestros tiempos. Leer esta novela hoy, implica descubrir referencias implícitas a Venezuela o Corea del Norte. Pero también a algunos independentistas catalanes o nuevos partidos emergentes.

Unos gobernantes corruptos, tiránicos y manipuladores, extorsionan y engañan a sus compañeros hasta el punto de implantar una nueva ley:

TODOS LOS ANIMALES SON IGUALES, PERO ALGUNOS ANIMALES SON MÁS IGUALES QUE OTROS.

Puedes leer aquí mi comunicación. Quedo a la espera de tus comentarios.

domingo, 20 de octubre de 2013

SISTEMAS DE MEDIDAS

En el libro El Síndrome del Pajar, Eliyahu Goldratt  reflexiona sobre algunos criterios que las empresas tienen en cuenta para organizar el trabajo de sus operarios. En tres ocasiones, páginas 26, 28 y 145, escribe en mayúsculas este párrafo:

Goldratt, Teoría de las Limitaciones

DIME COMO ME EVALÚAS, Y TE DIRÉ COMO ME VOY A COMPORTAR. SI TU ME EVALÚAS DE FORMA ILÓGICA… NO TE QUEJES POR COMPORTAMIENTOS ILÓGICOS.

Y más adelante, en la página 88 y también todo en mayúsculas, completa:

CAMBIA MIS CRITERIOS DE EVALUACIÓN POR UNOS NUEVOS, QUE YO NO ENTIENDO DEL TODO, Y NADIE SABRÁ COMO ME COMPORTARÉ, NI SIQUIERA YO.

Esto es cierto prácticamente siempre. Me vienen a la mente algunos entornos en los que es especialmente significativo el cambio de comportamiento que genera el cambio de criterios.

El primero de ellos es la Universidad. A los profesores-investigadores de Universidad en algunos ámbitos, se les está valorando por el NÚMERO de publicaciones científicas. Exagerando un poco, podríamos decir que no importa el interés que la investigación pueda tener para la sociedad en general o para los alumnos universitarios en particular. Lo importante es el número.  Ya he hablado con varios profesores de cierta edad, que lamentan la picaresca por parte de los jóvenes más necesitados de publicar. Publican más, pero no contribuyen mucho al avance de la ciencia. También importa el IMPACTO de la publicación, pero para todo hay un atajo. Si queremos que esto cambie, es necesario cambiar la forma de evaluar, cambiar los criterios de medida.

Otro ámbito de la vida muy marcado con esta “ley universal” tiene que ver con la salud de la democracia. En todos los países democráticos, los miembros del congreso saben que le deben su escaño a quien los eligen. Por lo tanto, deben legislar conforme a los intereses de aquellos que los eligen, tanto por el interés general (es el mandato que han recibido), como por el interés personal (quieren volver a ser elegidos).
Si el político es elegido por los ciudadanos de su distrito (barrio, ciudad, provincia) estos serán sus “jefes” y procurará hacer lo mejor para ellos. Es lo que ocurre en muchos países.  Pero en España el diputado es elegido por el “comité electoral” del partido, que lo incluye en una lista cerrada, la cual el ciudadano no puede modificar el día de las elecciones generales. El diputado sabe que su “jefe” es el partido. Esta es la causa raíz de muchos comportamientos tan duramente criticados en los últimos años (como la disciplina de voto). Si queremos que esto cambie, en necesario cambiar la ley electoral.


Cuanto antes, mejor. 

jueves, 16 de agosto de 2012

Medalla de Plata

Hace cuatro años disfruté del mejor partido de baloncesto de todos los tiempos: La final olímpica en Pekín entre USA y España. Hubo acción, igualdad, canastas espectaculares, dudas hasta los últimos minutos, un marcador histórico para una final, polémica arbitral,... de todo. España perdió por once puntos, pero marcó más de cien.

Y los jugadores españoles dejaron claro que están al mismo nivel de los americanos, que no tienen nada de lo que avergonzarse. Se sintieron orgullosos de conseguir la medalla de Plata (hacía casi 25 años de la primera con Corbalán, Epi, Romay,...), pero dejaron claro que su objetivo era el Oro.

Muchos españoles, pensaron que aquello fue de casualidad, que pasaría otro cuarto de siglo hasta ver algo parecido en baloncesto, que es difícil que España destaque en algo. Pero se equivocaban. No es casualidad que nuestra selección lleve una década disputando finales (mundiales, europeos, olimpiadas) que muchas veces solo se deciden en los últimos segundos.

En los juegos de Londres disfrutamos la misma final olímpica: USA vs. España. Esta vez los americanos eran conscientes de que España les podía ganar y nos temían, que es más que decir que nos respetaban. Y me encuentro con que aquel partido histórico de hace cuatro años ya no es tan histórico, es algo que se puede repetir con cierta frecuencia y que, tarde o temprano, acabaremos ganado. Esta vez el partido no se decidió hasta los últimos segundos y la diferencia fue solo de seis puntos. El Oro olímpico está cada vez más cerca.

"¡Qué lastima!" fue lo que exclamó Pau Gasol en el banquillo al final del partido, el resto del equipo pensaba lo mismo. No estaban contentos con la Plata, querían el Oro y sabían que era posible.

Esa mentalidad es digna de alabar e imitar en cualquier aspecto de la vida. Es difícil conseguir un éxito (una medalla olímpica lo es) si uno no se marca grandes metas. Si sabemos que las dificultades de la vida muchas veces rebajan nuestras expectativas no tenemos más remedio que marcarnos grandes metas y creer en nosotros mismo hasta el final. Nada que valga la pena se consigue sin esfuerzo, trabajo, constancia. Aunque muchas veces además haga falta un poco de suerte.

¡Qué lastima! es lo que exclamo yo cuando no consigo lo que creo que merezco en mi vida profesional. Pero sigo esforzándome y si Dios quiere lo conseguiré.