Miguel Ángel Sánchez tiene como objetivo profesional mejorar la eficiencia en el trabajo de aquellos con los que colabora.
Como formador imparte cursos orientados a futuros administrativos o directivos para que sepan desarrollar su carrera como un servicio al resto de la organización, aportando información adecuada y oportunamente.
Como asesor a empresas, aporto los conocimientos y herramientas que necesitan los administrativos y ayudo a los socios-directivos a analizar la información que genera el departamento de administración-contabilidad con la que adquieren un mejor conocimiento de su empresa y pueden tomar mejores decisiones.
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de septiembre de 2015

Sínodo de la Familia

Creo que todos deberíamos ser conscientes de lo que se está hablando respecto a la familia en los sínodos de 2014 y 2015.

No se discute la doctrina, no se cambian "los pecados", no se cuestiona ningún aspecto moral. Lo que es pecado y lo que no lo es, lo podemos ver claramente en el Catecismo (o en su versión "compendio"). El Catecismo es un documento muy madurado y cuya vigencia debe durar siglos. No lo pongamos en cuestión cuando aún está vivo uno de sus principales autores (Benedicto XVI).

El sínodo y toda la reflexión de la Iglesia respecto a los problemas de la familia se centrar en LA PASATORAL. En decidir cómo hacer cercano el AMOR DE DIOS aquellos que han pecado. No es cuestión de decirles "no has pecado". Es cuestión de ver la mejor forma de decirle aquello que Jesús dijo a la mujer adultera: "yo tampoco te condeno, no peques más". Si Cristo no tiró la primera piedra, ¿seré yo quien la tire?

No vamos a decir que el aborto no es pecado. No podemos faltar a la verdad. Pero si podemos sentir compasión por el pecador arrepentido. Como el padre del hijo pródigo. Como el buen pastor que se alegra por encontrar la oveja perdida. 

Los evangelios están llenos de referencias al AMOR, al PERDÓN. Eso sin olvidar que Jesús EXIGE más fidelidad a los mandamientos (solo pensar en pecar ya es pecado).

domingo, 29 de septiembre de 2013

La “revolución” del Papa Francisco

Ya llevamos más de medio año con el nuevo Papa. Mucha fue la expectación que creó al principio y algunos auguraban una auténtica “revolución”.

Esa expectación hizo que muchos “alejados” se acercaran a escuchar atentamente el mensaje que salía del nuevo Jefe de Estado de la ciudad del Vaticano. Por alejados me refiero a muchos no católicos, incluso no cristianos. Pero también a muchos católicos que apenas viven la fe en navidad o en la BBC (bodas, bautizos y comuniones).

Algunos amigos y conocidos me comentan que este Papa está cambiando algunas cuestiones importantes de la Iglesia, “no como en los últimos 30 años”. En fin. El Papa y su mensaje no son nuevos. La Iglesia lleva más de 2000 años transmitiendo el mismo mensaje de amor a los demás, de arrepentimiento por los pecados, de perdón y misericordia los unos con los otros. Nada nuevo bajo el sol. Lo único nuevo es que algunos que antes no escuchaban, ahora si lo hacen.

Es cierto que en 20 siglos la Iglesia ha pasado por etapas oscuras y por divisiones. Pero la Iglesia de hoy, que sigue el rumbo marcado por el último Concilio, es más fiel al Evangelio que la que quemaba brujas en la hoguera o favorecía cruzadas. Me sorprende que esa fidelidad al Evangelio sea percibida como una importante novedad por muchos. Supongo que será porque esos muchos no conocían el mensaje de Cristo hasta ahora.

Un Ejemplo: algunos consideran una importante “modernización”, el cambio de rumbo de la posición de la Iglesia con los homosexuales planteado por el Papa Francisco. ¡Pobres ignorantes! En una extensa entrevista que el Papa concedió al periodista jesuita Antonio Spadaro a finales de agosto, recordaba que lo dicho sobre los homosexuales está en el Catecismo (para sorpresa de algunos, recuerdo que dicho catecismo fue elaborado en los últimos 30 años). Si, que la Iglesia no condene al homosexual no es ninguna novedad. En realidad la Iglesia no condena a nadie. La misión de la Iglesia es precisamente lo contrario: perdonar. Perdonar como expresión de amor. Cuando quisieron saber si Jesús animaba a apedrear a la mujer adúltera, “Jesús dijo: Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más” (Juan 8, 11).

Pero Jesús pide que no pequemos. Porque Jesús rechaza el pecado. La actitud de Jesús y el cristianismo hacia el pecado es de rechazo. Pero hay misericordia y perdón hacia el pecador.


El Papa nos recuerda que la prioridad es transmitir el mensaje de amor, perdón, conversión. Animar a las obras de misericordia, como el buen samaritano. Estar cerca del que sufre y tiene necesidad material y espiritual. Esta es la autentica "revolución cristiana". Los “alejados” muchas veces nos hacen perder el tiempo preguntándonos por divorcios, homosexuales, machismos, preservativos…